La desintegración de una mente colonizada

Claro, todos luchamos. Pero naciendo una persona indígena, naces en la lucha. Tu lucha. Nuestra lucha. La lucha colonial. Esa lucha tiene muchas capas. Durante mucho tiempo, ni siquiera sabia cuál era el propósito de la verdadera lucha sin embargo no podía escapar de ella. Me consumía. El colonialismo, como he sido forzada a descubrirlo, es como un cáncer. Pero no son las células de tu cuerpo que te traicionan, son los pensamientos de tu mente que te juegan en contra y que te comen de adentro hacia afuera. Eres como los muertos vivientes y ni siquiera lo sabes porque estas tan ciega. No se puede ver la verdad. Estas son algunas de las maneras que el colonialismo infecta la mente:

  • Con una mente colonizada, detesto ser India.
  • Con una mente colonizada, acepto que soy India porque el colonizador así lo dijo.
  • Con una mente colonizada, no entiendo que soy Anishinaabe.
  • Con una mente colonizada, creo que soy inferior a los de raza blanca.
  • Con una mente colonizada, deseo ser blanca.
  • Con una mente colonizada, dibujo fotos de mi familia con el color piel melocotón, cabello rubio y ojos azules porque he interiorizado que esto es el ideal, lo que parece bien y lo que es hermoso.
  • Con una mente colonizada, escondo mis sentimientos de inferioridad hacia los blancos en secreto de los demás y, incluso, de mi misma.
  • Con una mente colonizada, trato de imitar a los blancos lo mas que puedo.
  • Con una mente colonizada, quiero desesperadamente ser aceptada como una persona blanca.
  • Con una mente colonizada, para ganar la aceptación de la raza blanca, me despego de todo lo que no refleje los estándares blancos, como uno se viste, habla y parece.
  • Con una mente colonizada, siento que estoy maldiciendo cuando digo “gente blanca” adelante que la gente blanca.
  • Con una mente colonizada, creo que no hay racismo.
  • Con una mente colonizada, creo que el racismo no me impacta.
  • Con una mente colonizada, niego mi herencia y digo orgullosamente, “somos todos un pueblo”.
  • Con una mente colonizada, cuando hablo de cuestiones raciales, intento desesperadamente no ofender a los blancos.
  • Con una mente colonizada, no se quien soy.
  • Con una mente colonizada, creo que se quien soy y no entiendo que no es el caso, porque soy la imagen distorsionada de lo que el colonizador quiere que sea y sigo siendo inconsciente de esta realidad.
  • Con una mente colonizada, no me importa la historia y creo que nuestra historia no importa.
  • Con una mente colonizada, no veo como mi cerebro ha sido lavado para que fuese una participante activa en mi propia deshumanización y la de mi pueblo.
  • Con una mente colonizada, no reconozco como los demás me deshumanizan y deshumanizan a mi pueblo.
  • Con una mente colonizada, rebajo las formas de mi gente – sus formas de ver, sus formas de saber, sus formas de vivir, sus formas de ser.
  • Con una mente colonizada, no puedo hablar el idioma de mis ancestros y no me importa que sea así.
  • Con una mente colonizada, no tengo consciencia de como la colonización ha impactado a mis ancestros, a mi comunidad, a mi familia y a mi misma.
  • Con una mente colonizada, pienso que mi gente es un grupo de Indios perezosos, borrachos y estúpidos.
  • Con una mente colonizada, desacredito a mi propia gente.
  • Con una mente colonizada, pienso que soy mejor que “estos Indios”.
  • Con una mente colonizada, mirare silenciosamente como mi pueblo es victimizado.
  • Con una mente colonizada, victimizare mi propio pueblo.
  • Con una mente colonizada, defenderé los que oprimen mi pueblo.
  • Con una mente colonizada, me esconderé detrás falsas nociones tradicionalistas arraigadas a una vergüenza euro-occidental y avergonzare a mi propio pueblo recreando mas fronteras entre nosotros.
  • Con una mente colonizada, tolerare que nuestras mujeres sean violadas y golpeadas.
  • Con una mente colonizada, tolerare que nuestros hijos sean criados sin sus padres.
  • Con una mente colonizada, me sentiré amenazada cuando alguien, que es Anishnaabe, logra algo bueno porque tengo celos y me gustaría estar en su lugar.
  • Con una mente colonizada, cuando veo una persona Anishinaabe trabajando para mejorar su vida, la acusare a causa de mis propias inseguridades de “creerse mejor que los demás.”
  • Con una mente colonizada, soy inconsciente que he sido programada para odiarme a mi misma.
  • Con una mente colonizada, no tengo pensamiento critico sobre el mundo.
  • Con una mente colonizada, creo en el mérito y no reconozco los privilegios coloniales no-ganados.
  • Con una mente colonizada, estoy perdida.
  • Con una mente colonizada, no me importa el territorio.
  • Con una mente colonizada, creo que la libertad es un regalo que me puede ser quitada por el colonizador.
  • Con una mente colonizada, creo que soy impotente y actuó de tal manera.
  • Con una mente colonizada, creo que no tengo una voz verdadera, autentica.
  • Con una mente colonizada, vivo en derrota.
  • Con una mente colonizada, sigo siendo una víctima de la historia.
  • Con una mente colonizada, pasare ese odio hacia mi misma a mis hijos.
  • Con una mente colonizada, no entiendo el termino “auto-responsabilidad”.
  • Con una mente colonizada, no reconozco que puedo elegir y que no tengo que aceptar el fatalismo de las realidades coloniales opresivas.
  • Con una mente colonizada, no veo que soy una persona de valor.
  • Con una mente colonizada, no se que soy poderosa.

La lucha colonial, como ya lo dije, tiene varias capas. Ya no me esta comiendo por dentro. Sin embargo, no es menos doloroso. Lo diferente es que hoy estoy conectada con una verdadera fuente de poder que siempre ha estado ahí. Como dijo un amigo un día: “Vengo de un pueblo distinguido cuyo legado brilla sobre mi como el sol.” Ahora entiendo eso y es por esa comprensión que mi mente y mi alma son libres como nunca lo han sido. Es por ese regalo, que vino por la lucha, que seguiré orgullosamente esta lucha para la libertad. Mi libertad. Su libertad. Nuestra libertad.

Por Jane-Rae Yerxa

Traducido por Stéphanie Vaudry de: Yerxa, Jana-Rae, 2014, « The Unravelling of a Colonized Mind»: 172-176. In The Kino-nda-niimi Collective (dir.), The Winter We Danced: Voices from the Past, the Future, and the Idle No More Movement.Winnipeg: Arbeiter Ring Publishing

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